viernes, 2 de enero de 2015

La temeridad de Rubén Blades

Es una lástima que Rubén Blades no rectificara su proceder mucho antes. Como persona de principios y valores que ha pregonado talentosamente a través de su música durante tantos años, debió haber hecho lo que «un buen padre de familia» -- concepto del derecho civil que como abogado debe conocer -- hubiera hecho en un caso como el suyo: realizarse la prueba de ADN de paternidad. De esta manera, hubiera asumido la responsabilidad que ahora, 39 años más tarde, acepta.

Blades admite su «terquedad», pero me parece que se trata de algo más que eso: temeridad, concepto que en Derecho implica no reconocer injustificadamente la validez de un reclamo y proseguir un curso de acción sobre esa base. Nuevamente, estamos ante una persona preparada -- con una Maestría en Derecho de Harvard, incluso -- excandidato presidencial en su país, y ahora anunciado aspirante en los próximos comicios. Es un hombre que se expresa sobre asuntos públicos hasta de fuera de su país, como el caso de Venezuela hace un tiempo, cuando pretendió dar leccciones de democracia a Maduro y su gobierno.

Por eso, todos esperábamos que Blades estuviera a esa altura moral desde la cual ha cantado y hablado durante las cuatro décadas en las que se negó de manera contumaz a facilitar la búsqueda de la verdad de su paternidad.

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