sábado, 31 de enero de 2015

A falta de votos, contratos jugosos

La práctica de contratar aspirantes fracasados a puestos electivos -- de suyo cuestionable -- es mucho peor cuando la cuantía de dichos contratos es exorbitante y no corresponde a inteligencia, pericia o talento especial que lo justifique. Solo hay que ver la lista de los contratados en la Asamblea Legislativa y algunas alcaldías, para comprobar el abuso de discreción al respecto. Si a ello le añadimos el hecho de la situación económica por la que atraviesa el gobierno, entonces el agravio es aun mayor.

En esto, como en tantas otras cosas, no hay diferencia entre los dos partidos políticos que se turnan en desgobernar a Puerto Rico. El de ahora, que tomó el poder con la promesa de acabar con los desmanes del anterior gobierno, incurre en las mismas malas prácticas de siempre.

Por esto y muchas cosas más, llevo a orgullo no haber votado nunca por ninguno de esos dos partidos.

1 comentario:

Roberto Ariel Fernández dijo...

Esa barbaridad lleva décadas entronizada. Creo que los políticos son como los niños, quienes llegan hasta donde se les permite. Aquí los políticos tienen la percepción de que pueden hacer eso y mucho más. El hecho es que, no importa lo que digan las leyes y reglamentos de personal, la "batatería" política, el nepotismo y el amiguismo se convirtieron en lo normal, en el "standard operating procedure" de esta sociedad.

Gran parte de nosotros tenemos al menos un amigo o familiar a quien han "acomodado" en alguna agencia. Ante ello, no hay presión social suficiente para deslegitimar esa práctica de darle contratos con esas cantidades exorbitantes a políticos derrotados.

Hay un sentido de "entitlement" aquí, que comparten políticos derrotados y aquellos que participan en la política partidista con expectativas laborales para ellos o los suyos.