jueves, 6 de marzo de 2014

Todos somos pecadores

El Papa ha confesado haber robado un rosario... ¡de un muerto, nada menos! Robo es, pues se trata de haber sustraído el objeto de la persona de la víctima, incluso por la fuerza, que él admite haber hecho para quitarle el rosario al cadáver. Supongo que el Papa debe haber pensado: «Para que se pierda, que me haga daño». O este hombre, que se ha pasado la vida perdonando los pecados de todos los sacerdotes de Buenos Aires, en su oficio de confesor, me perdonará desde la otra vida.

O, con cierto grado de razón, ¡qué importa un cadáver más!...

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