La lógica matemática

El afán de los gobiernos de reclamar aciertos, logros y triunfos de todas clases los lleva a presentar cifras que lucen inverosímiles, cuando se hacen operaciones aritméticas sencillas. La creación de empleos, el uso de ciertos proyectos o servicios de infraestructura, y la eficacia de la lucha contra el crimen son algunos ejemplos de asuntos en los cuales nuestro gobierno hace aseveraciones que resultan muy cuestionables, por el alto número de frecuencia y ocurrencia por hora o día que supone la veracidad de la estadística.

La experiencia humana nos hace dudar razonablemente de que sea posible que tal o cual cosa ocurra con una periodicidad como la que arroja el cálculo aritmético. El día tiene 24 horas, y aunque un suceso pueda ocurrir a cualquier hora, cierto número de manera sostenida es muy improbable. Ello, en periodos largos, es casi fantasioso.

Como decía mi madre: «Las exageraciones son malas». Sobre todo, si los números no las sostienen.

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