sábado, 8 de marzo de 2014

Los 24

Esto de crear comités de ciudadanos para que le digan al gobierno cómo salir de la crisis tiene dos sentidos. El primero es que se trata de una admisión tácita de incapacidad para gobernar. Los ciudadanos elegimos una gente para que gobierne, porque ellos nos dicen que saben lo que hay que hacer. Si no saben, y le tienen que pedir el parecer a gente por la que no hemos votado, entonces deben renunciar a sus cargos. Aquí hay un gobierno debidamente constituido, con directores, jefes y secretarios de agencias gubernamentales, supuestamente bien preparados y con experiencia para atender adecuadamente los asuntos que se le han encomendado. Ya tanto el proceso legislativo como el ejecutivo ofrecen la ocasión de que los ciudadanos participen con sus ideas en la tarea de formular política pública y la puesta en vigor de las gestiones administrativas. ¿A qué viene entonces este grupo de gente a formular recomendaciones?

El segundo aspecto de esta cuestión es que es una «jugada para las gradas», un intento de demostrar que se cuenta con la participación ciudadana, como ejecicio democrático de gobernanza. Pero, los dados están cargados a favor de la representación de los grandes intereses económicos y la visión oficialista de las cosas, por lo cual, las «recomendaciones» serán congruentes con esos dos sectores.

En fin, más de lo mismo.

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