viernes, 21 de marzo de 2014

«Cada oveja con su pareja»

Nunca he entendido el fundamento -- aparte del «moral» -- para oponerse al reconocimiento de derechos a los homosexuales, sobre todo en el ámbito del derecho de familia. Los que leen miopemente la Biblia o cualquier otro libro sagrado están en contra porque creen que con ello cumplen la voluntad divina. Con esos, hay muy poco que hacer, excepto orar para que Dios les dé discernimiento.

Pero, a los otros, que reclaman que «protegen el matrimonio y la familia tradicional» los entiendo menos. ¿Alguien cree que los heterosexuales van a dejar de casarse entre ellos porque exista la opción del matrimonio homosexual? ¿En qué desmerece mi familia el que se reconozca como válida una basada en otros arreglos personales basados en el afecto? El único efecto que puede tener la autorización del matrimonio homosexual es que muchos homosexuales y lesbianas casados con heterosexuales, para disimular su verdadera orientación sexual, decidan divorciarse para optar por vivir su auténtica sexualidad en ese otro matrimonio, y por supuesto, que muchos otros ni siquiera intenten ese disimulo, y se casen con una pareja homosexual desde el principio.

En ningún caso va a llegar el Apocalipsis por que se permita el matrimonio homosexual. Un chusco diría que, cuando los homosexuales se den cuenta de lo difícil que es el matrimonio, lo pensarán mucho antes de intentarlo.

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