miércoles, 4 de marzo de 2015

Ya lo sabíamos...

¡Qué noticia! El Departamento de Justicia federal de Estados Unidos acaba de documentar el racismo rampante en la policía de Ferguson, Misuri, en un estudio hecho a raíz de la muerte del negro Michael Brown a manos del policía blanco Darren Wilson. Las cifras son irrefutables, pero no deben sorprender a nadie. Estados Unidos es un país profundamente racista. Nació así y ha crecido así. Creer otra cosa porque tiene un presidente negro es una inocentada.

Cualquier estudio similar que se haga en el resto de esa nación va a arrojar resultados parecidos. Los negros en Estados Unidos tienen una presunción de culpabilidad. Sus actos son siempre sospechosos de actividad delictiva cometida o por cometerse. Y en un país donde siempre ha imperado la ley del revólver, la policía no lo piensa dos veces para caerles a tiros primero y averiguar después, inventando cualquier excusa para justificarse.

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