lunes, 23 de marzo de 2015

La rabieta del Arzobispo

¡Bendito sea Dios! El señor Arzobispo está mal asesorado o no se ha dejado asesorar bien. Porque esa pataleta de «amenazar» al Estado con no celebrar más matrimonios civiles, como respuesta a la decisión del Estado de aceptar el matrimonio homosexual, es una niñería. Hombre, se entiende que él quiera defender la cristiandad -- como él la entiende -- de los efectos apocalípticos de avalar la «abominación». Pero, eso de chantajear al César con no hacerle más el favor de llenarle el acta matrimonial e ir a inscribirla es cosa muy fea. Resulta indigno de una figura como la suya -- respetada por sus posiciones en otros asuntos públicos -- recurrir a sacarle en cara hacer ese trámite, y puntualizar el factor económico de por medio. Francamente, tengo mis serias dudas de que el presupuesto gubernamental se vaya a ver muy afectado por este arrebato arzobispal.

Por supuesto, no descarto que esto sea una jugada para las gradas eclesiásticas, y que Su Excelencia no esté tan ofendido nada...

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