domingo, 1 de marzo de 2015

La verdad sencilla

La crisis económica por la que atravesamos ha llevado a algunos, que todavía no lo habían aceptado, a empezar a darse cuenta de que la subordinación política a Estados Unidos es un impedimento mayor para que tomemos las decisiones que más nos convengan para solucionar nuestros problemas. Esas voces comienzan a plantear lo que los independentistas hemos dicho durante décadas: nuestro país no puede vivir al arbitrio o el capricho de los americanos; ni siquiera a merced de su benevolencia. No solo es indigno, sino nada práctico.

La dependencia -- sobre todo al grado nuestro -- de otro país es indeseable desde todo punto de vista. No hace falta insistir en algo tan evidente. Solo la enajenación de la realidad que siglos de coloniaje produce en nuestra gente explica que no se entienda una verdad tan sencilla.

Quizá la crisis que nos golpea tan duramente nos saque del letargo moral en que hemos vivido toda la vida.

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