martes, 8 de septiembre de 2015

Peligra el Papa

Si yo fuera el Papa, tendría alguien probando la sopa o el vino, porque no va a tardar mucho que lo traten de envenenar o matar de otra forma surrepticia, para que parezca que murió de manera natural. Como era de esperarse, su papado ha caído como bomba en el Vaticano y en el resto de la catolicidad ultraconservadora, y esa gente no se va a quedar de brazos cruzados mientras Francisco hace más cristiana a la Iglesia Católica.

La conjura contra él ya está montada y funcionando. Con cada expresión o decisión liberal de Francisco, crece la inquina interna hacia él. El «gobierno permanente» de la Iglesia no va a resistir la tentación de «mandarlo al infierno».

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