jueves, 7 de agosto de 2014

¡El Gobernador va desnudo!

Uno se tiene que reír. El Gobernador pretende que creamos que las indicaciones que el Tesoro de Estados Unidos le hace son ideas suyas o el producto de diálogo con sus amos del Norte. ¡Bendito! García Padilla continúa la tradición de gobernantes puertorriqueños que fingen tener alguna autoridad, cuando todo el mundo sabe que, en mayor o menor grado, reciben órdenes de Washington. Como están tan abochornados por la subordinación a la que están sometidos, hacen ver que ellos formulan política pública y tienen margen para alguna iniciativa. Entonces, en la corte del Palacio de Santa Catalina hay un séquito que participa de esa misma locura, y le sigue la corriente.

¡Cuánta razón tenía quien dijo: «Puerto Rico es una obra del teatro del absurdo»!

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