viernes, 6 de junio de 2014

El cantar de otros cantares

Confieso que hasta hoy no había visto ni escuchado a sor Cristina, la monja italiana que acaba de triunfar en el concurso de «La Voz» en Italia. Me parece que tiene los días contados... como religiosa porque su éxito y el que se le augura la colocan más en el «reino de este mundo» que en el de los cielos.

Me pregunto: ¿Cómo se armó la hermana de ese repertorio tan moderno y, lo que es peor, tan mundano? Porque es el caso que esta nueva encarnación de «Sor Sonrisa» no canta el «Ave Maria», I Believe o cancioncitas insulsas como Dominique, sino que intepreta canciones muy seculares y se codea con raperos y otras «yerbas».

Ocurre que Cristina -- va siendo tiempo de que le quitemos el «sor» -- ya había hecho su incursión en el mundo de la música, antes de responder al llamado del Señor. El éxito que no tuvo entonces parece que le ha llegado ahora. Dios se mueve de manera misteriosa.

No creo que haya misterio en la forma en que Cristina se mueve.

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