sábado, 12 de abril de 2014

Un lustro para los ilustres

El retiro obligatorio del Juez Presidente del Tribunal Supremo de Puerto Rico y su sustitución con alguien que solo podrá ocupar el cargo por dos años obliga a que nos replanteemos la sabiduría del retiro judicial obligatorio a los 70 años. Esa disposición constitucional que data de 1952 ya no tiene sentido, a la luz de los cambios que se han operado en la expectativa de vida, la salud y la productividad de los seres humanos en los últimos 62 años.

Por otro lado, tampoco es sabio que los nombramientos judiciales sean vitalicios, pues se entronizan criterios y visiones que deben cambiarse periódicamente para hacer justicia cumplida. Creo que una extensión a 75 años como edad límite para desempeñarse en la judicatura añadiría un término razonable para que el sistema se beneficie de continuar teniendo jueces capacitados, sin que tengan que retirarse prematuramente.

No hay comentarios: