lunes, 28 de abril de 2014

Absurdo administrativo

Se sigue hablando de reformar o reformular el aparato gubernamental puertorriqueño, con miras a que sea sostenible, desde el punto de vista presupuestario. Se examina la conveniencia de consolidar o eliminar agencias, con el fin de reducir el gasto público. Todo eso podría ser importante y necesario, pero hay un asunto medular que, de no atenderse, daría al traste con las buenas intenciones.

El problema es que la Asamblea Legislativa aprueba docenas de leyes todos los años, imponiendo a las agencias tareas nuevas que requieren equipo, personal y otros recursos para llevarlas a cabo. Francamente, tendría que producirse una moratoria en ese tipo de legislación, para no caer en una contradicción manifiesta entre el objetivo de achicar el gobierno y añadirle responsabilidades.

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