jueves, 27 de febrero de 2014

Una [mala] nueva

Como si no tuviera suficientes problemas, ahora a la Iglesia Católica le ha salido el chichón de que unos agentes funerarios le imputan la práctica ilegal -- o, cuando menos, de competencia desleal -- de prestar sus templos para velorios de Servicios Funerarios Católicos, Inc, una empresa con fines de lucro. Los enterradores han ido al tribunal terrenal señalando que, mientras ellos tienen que cumplir con una serie de requisitos e incurrir en unos gastos para ofrecer sus servicios, SFC coge pon con las parroquias que tienen «capillas exequiales», y hacen negocio más ventajosamente, aprovechando las instalaciones eclesiásticas, que, como sabemos, disfrutan de exenciones y un trato contributivo deferente.

Independientemente del resultado del pleito, me parece que la Iglesia tiene que tener mucho cuidado con sus vínculos con el mundo empresarial, tan lleno de ocasiones de pecar por intereses económicos. Anunciar de diversas maneras estos servicios funerarios en los templos no es una buena práctica. Mucho menos prestar los templos para ello.

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