domingo, 23 de febrero de 2014

Una enajenación llamada estadolibrismo

En esa fantasiosa concepción política en que viven algunos en el país -- sobre todo en el partido de gobierno -- se piensa posible que los americanos van a consentir excepciones a granel de su jurisdicción, por la bondad de su corazón. Es lo que una vez estuvo subyacente al «Nuevo Pacto» y la «Nueva Tesis», pero no pasó de ser un viejo sueño, del que todavía no se quiere despertar. Lo que no se quiere acabar de entender es que, desde el punto de vista metropolítico, resulta una pretensión totalmente irreal que la colonia tenga el beneficio de decidir qué leyes le aplican o hasta dónde. La trayectoria del colonialismo de Estados Unidos en Puerto Rico ha sido todo lo contrario: con el paso del tiempo, los yanquis han extendido su intervención hasta lo más nimio. Como no se quiere reconocer esa realidad, y se quiere mantener la apariencia de que Puerto Rico goza de alguna libertad al respecto, se elucubran esquemas disparatados como éste.

¡Pobres locos en la casa de gobierno!

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