martes, 16 de diciembre de 2014

Fantasía y realidad

Le deseo la mejor de las suertes a los que han elaborado el plan nacional para la prevención del maltrato de menores. El asunto es de aguda importancia, y valen la pena todos los esfuerzos que se hagan para atenderlo. Pero, mucho me temo que sus resultados no sean los que con optimismo casi iluso se vislumbran.

La prevención de conductas antisociales o delictivas es como la rehabilitación: nadie sabe cómo se logra. Cuando leo que se habla de «erradicar el maltrato», me parece que se trata de un enfoque fantasioso, pues no es factible eliminar una conducta como ésta; a lo sumo, debemos aspirar a reducirla a un mínimo.

Dicho sea de paso, se admite que, en 2013, de las 34,376 denuncias, solo se encontró fundamentos en 5,157 casos. Por supuesto que es un número preocupante, pero dista mucho de ese universo de querellas con el que se nos alarma continuamente.

Empecemos por decir la verdad sobre el problema, sin exagerarla.

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