lunes, 15 de diciembre de 2014

Condena papal

Ha hecho bien el papa Francisco, al poner su dedo en la llaga que es Guantánamo -- de hecho, siempre lo ha sido -- desde que los americanos establecieron el centro de detención para los sospechosos de terrorismo internacional. Ninguna persona de conciencia y, sobre todo, relieve mundial puede callar ante la atrocidad de Estados Unidos con esos cautivos a su arbitrio y capricho. Harto documentado está el abuso americano al margen de toda noción de derecho internacional y decencia humana.

El Vicario de Cristo no podía quedar al margen del pecado monstruoso que por tanto tiempo se comete cotidianamente en Guantánamo.

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