lunes, 20 de octubre de 2014

Un gobierno aguado en Aguada

El desaguisado en el Municipio de Aguada con relación al diseño para la construcción de una nueva plaza es sintomático de lo que ocurre con frecuencia en los gobiernos municipales de nuestro país. Los alcaldes actúan como reyezuelos, disponiendo arbitaria y caprichosamente de los menguados recursos municipales en proyectos faraónicos o inservibles, casi siempre con un matiz de favoritismo político.

Lo de Aguada -- cuyo alcalde gana $86,000, por gobernar un pueblo de 42,000 habitantes -- es un crimen de lesa patria. El hombre ha actuado como si se tratara de remodelar su casa, descartando diseños arquitectónicos y procurando otros para satisfacer su gusto personal, provocando, de paso, un pleito que ha habido que transar, con un costo de $50,000 para el municipio

A fin de cuentas, los pueblos tienen la culpa, por elegir -- a veces reiteradamente --  a gente como esta, que no tiene criterio ni concepto alguno de lo que es la sana administración pública.

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