miércoles, 8 de octubre de 2014

Cambia cambia legal

Si bien las leyes no están escritas en piedra -- como los míticos Diez Mandamientos --  debe dárseles un tiempo razonable para que surtan efecto y haya una experiencia acumulada significativa con su implantación. No podemos reaccionar histéricamente o precipitadamente para derogar o enmendar leyes poco tiempo después de aprobadas.

En el caso de nuestro Código Penal, luego de 30 años de aprobado en 1974, se aprobó el de 2004. Ese duró muy poco, pues en 2012 se aprobó otro. Ahora, dos años después, se pretende enmendarlo tanto -- más de 100 cambios -- que es prácticamente uno nuevo.

Un país no puede funcionar de esta manera improvisada e impensada. Las políticas públicas -- sobre todo la política criminal -- no se pueden cambiar tan seguido, sin que ello cause un disloque del estado de Derecho y su consiguiente confusión social. No se trata de legislar gustos y disgustos, sino de estudiar la realidad sosegadamente y darle continuidad y estabilidad a la vida jurídica en comunidad.

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