jueves, 9 de octubre de 2014

«♪ Tanta vanidad...pertenece a la tumba fría♪»

Resulta casi imposible proteger a otros de su propia estupidez. Es el caso de las personas -- casi siempre mujeres -- que arriesgan su salud y sus vidas con operaciones cosméticas en circunstancias muy cuestionables de profesionalidad. Cediendo a la vanidad, se procuran tratamientos muy riesgosos, dentro y fuera del país, para «verse mejor», pero terminan viéndose peor o pasando a mejor vida.

En esto no puede alegarse desconocimiento o ignorancia, pues estas tragedias han recibido una gran difusión. Por lo tanto, quienes optan por estas operaciones lo hacen por su cuenta y riesgo. Si bien el Estado puede velar por que no se ejerza la medicina ilegalmente en nuestro país, lo cierto es que es prácticamente imposible impedir que alguien viaje al exterior a someterse a una de esas cirugías.

Mucho me temo, pues, que seguiremos viendo casos como el reciente porque, como decía aquel comediante: «Es mejor verse bien que sentirse bien».

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