martes, 20 de mayo de 2014

Un trencito llamado «Fantasía»

He aquí otro ejemplo de que la vida me da la razón. El Gobierno de Puerto Rico comienza a sincerarse con el país sobre el fracaso estrepitoso del Tren Urbano. (Para beneficio de quienes me leen en otras latitudes: el trencito consta de una sola línea con 16 estaciones, y costó $2,200 millones.)Lo dicho es suficiente para que se comprenda su fracaso como medio de transporte colectivo, y el mal uso de fondos públicos que ha supuesto. Fue, desde el principio, una mala idea peor ejecutada. Pero, los «genios» con maestrías y doctorados de universidades americanas se empecinaron en ella y se lucraron con gusto y ganas.

Ahora, a ese tren fantasioso y fantasmal se le va a reducir el horario, pues se admite que el número de pasajeros no amerita tener el tren corriendo todas esas horas. Hombre, les ha tomado casi diez años darse cuenta de lo que es evidente para todo el mundo. No había que estudiar en Cornell o MIT, para llegar a esta conclusión.

De hecho, creo que, en vez de reducir dos horas el servicio diario, deben dar dos horas de servicio diario...

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