viernes, 16 de mayo de 2014

El colmo del colonizado

El afán de reconocimiento es casi siempre patético; lo es mucho más cuando se da en una situación de vasallaje. Sesenta años después de terminar la Guerra de Corea se gesta en el Congreso de Estados Unidos el otorgamiento de una medalla colectiva al Regimiento 65 de Infantería integrado por puertorriqueños, conocido como "Borinqueneers", mote absurdo para complacer a los americanos. Dejando a un lado el valor de aquellos combatientes, y el hecho de que se les juzgó injustamente como cobardes en aquel momento, la gestión de una medalla no es otra cosa que mendigar la aprobación -- en extremo tardía -- del amo cuyo capricho imperial colocó a nuestros hombres en una situación de la cual unos no volvieron, y otros regresaron con graves daños físicos, mentales y emocionales.

Es el colmo de la mentalidad colonial que el colonizado y oprimido, que le sirve de «carne de cañón» al poder metropolítico, busque celebrar su papel degradante como si fuera un gran suceso.

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