miércoles, 28 de mayo de 2014

La desilusión de Maya

Maya Angelou se debe haber muerto decepcionada con el primer Presidente negro de su país. Obama "talks the talk, but doesn't walk the walk", como dicen sus compatriotas. Ciertamente, ella y otros intelectuales blancos y negros tenían la expectativa de que un hombre de su color tuviera una sensibilidad a flor de piel que le permitiera cambiar las cosas. Pero, seis años después, siguen ahí Afganistán, Guantánamo, la NSA, las armas al detal, y Oscar López Rivera, pudriéndose en una cárcel.

Obama es un negro "Oreo", es decir, negro por fuera pero blanco por dentro. Solo que su blancura interior es la de los «sepulcros blanqueados» de la hipocresía imperial. Y no hay poesía que hermosee esa fea realidad.

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