♪ Noche de Paz... ♪

Como mi hijo no se cansa de recordarme, «nunca tuve infancia». O la que tuve fue algo «anormal». Lo cierto es que nunca le vi la gracia a la pirotecnia como elemento de celebración navideña. Porque, ¿qué carajo tienen que ver los cohetes, las estrellitas, las luces de bengala y los petardos con la Navidad? No es que yo esté cortado por la misma tijera que Ebenezer Scrooge, pero todo eso es una imbecilidad, costosa y peligrosa. Por ahí andan unos cuantos manquitos y tuertitos, debido a un descuido o un mal funcionamiento de uno de esos explosivos que parecen inofensivos pero no lo son. Todos los años se suma alguno, y hay que estar advirtiendo y hasta amenazando con cárcel y multa a los idiotas que, junto con quienes disparan al aire, creen que el escándalo y la estridencia son signos de felicidad.

Pero, hombre, ¿qué pasó con Noche de Paz?

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