viernes, 28 de agosto de 2015

La mafia vaticana se anota otro

La muerte de Josef Wesolowski viene a sumarse a la larga lista de decesos en o cerca del Vaticano, que levantan sospechas, por tratarse de personas involucradas en delitos y manejos turbios de alguna manera vinculados a la Iglesia Católica. En la tierra de la Mafia, la Iglesia tiene la suya, incluso mucho más antigua que la siciliana. Las muertes violentas y de otras maneras ilegales no son cosa ajena en el Estado Vaticano, y cuando se da el caso de tratarse de alguien que, de seguir viviendo, podría revelar cosas comprometedoras o cuya sola presencia resulta, cuando menos, embarazosa para la Santa Sede, no hay que ser patológicamente aficionado a las teorías conspirativas para pensar mal.

A este clérigo polaco, protegido de Juan Pablo II,  se le iba a enjuiciar internamente por pederastia -- el primero de esa curia -- pero, todo quedó en nada, pues una súbita «enfermedad» no permitió ni su primera comparecencia al tribunal eclesiástico. Parece que estaba tan mal que se acaba de morir. Ya no hay juicio posible, y el caso se cerrará, quedando todos esos detalles sórdidos guardados en la bóveda vaticana.

Y aquí paz, y en el cielo...¿gloria?

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