domingo, 10 de mayo de 2015

Una decisión gris

<< Lo malo es lo que se pega >> reza un viejo dicho. Hace unos días se publicó una noticia sobre el deseo del dueño del equipo de Humacao en el baloncesto superior de venderlo, pues por su edad y el mal desempeño del equipo no es negocio. Pero, la noticia ofrecía un dato sobrecogedor, sobre todo en esta época de estrecheces: el municipio de Humacao, la Ciudad Gris, había aportado $250,000 a esa franquicia, es decir, $50,000 más que lo que Carmen Yulín le regaló al equipo Santurce en el béisbol el año entepasado.

Francamente, creo que un alcalde y asamblea municipal que aprueben algo así merecen que se les ahorquen del árbol más alto de la plaza pública del pueblo. La Constitución prohíbe el uso de fondos públicos para fines privados, y los equipos de baloncesto y béisbol profesional son negocios privados. La función de promover el deporte en estos casos se limita a proveer las canchas o parques para la práctica de los deportes. Subvencionar los equipos, sobre todo con cantidades respetables de fondos públicos, no es una gestión gubernamental legítima.

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