«El que tiene boca no manda a soplar»

El Gobierno de Puerto Rico sigue gastando a manos llenas para «lavarse la cara» en Estados Unidos y el resto del mundo, tratando de explicar que las cosas no están tan mal como se dicen. Luego de criticar ad nauseam al gobierno anterior por sus gastos en cabilderos, publicistas y relacionistas públicos, ya en menos de un año, lo han sobrepasado en estas contrataciones.

El país vive de apariencias e imagen. Si no se tomara tanto prestado, nos importaría un carajo lo que piensen Moody's o Standard & Poor's. Si no viviéramos tan pendientes de las aportaciones económicas del Gobierno de Estados Unidos, no tendríamos que contratar tantos americanos para que convenzan a otros americanos de no hacer lo que nos perjudique y hacer lo que nos beneficie.

En fin, la vulnerabilidad colonial, por un lado, y el gasto público dispendioso, por otro, perpetúan la dependencia de estos «gestores de negocios ajenos».

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