Una dudosa legalidad

Iba a dejar pasar lo del Alcalde de Guayama - pues, su caso es un ejemplo tan egregio de un "abuso del derecho", que no me pareció necesario comentarlo - pero lo de "Ico" me ha hecho reconsiderar. Si es cierto que el estado de derecho permite una acumulación compensable de estas magnitudes en los renglones de vacaciones y enfermedad, entonces hay que salir corriendo a enmendar esos estatutos. No puede haber justificación alguna para que estos alcaldes y otros como ellos cobren esas sumas astronómicas. En momentos como éstos, de precariedad económica gubernamental y del pueblo en general, resulta particularmente ofensivo a la sensibilidad moral de nuestro país que estos servidores públicos se lleven ese botín.

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