domingo, 21 de septiembre de 2014

Propiedad privada, estorbo público

Resulta escandaloso que, especialmente en esta época de tanto contagio con dengue, influenza y chikungunya, se tolere la situación de las casas reposeídas pero abandonadas que son criaderos de mosquitos por sus aguas estancadas. Se trata de un asunto urgente de salud pública, que no puede estar sujeto a un juego de tecnicismos legales sobre a quién le corresponde mantener de forma adecuada ese aspecto de las propiedades. Me parece que los bancos debieron tomar providencias al momento de reposeerlas, para evitar que, por ejemplo, las piscinas quedaran descubiertas. En una época en que, como parte de sus relaciones públicas, las empresas se jactan de ser «buenos ciudadanos corporativos», es una magna contradicción desentenderse de esta cuestión. Es de suponer que, sencillamente, los bancos no quieren gastar dinero en darles mantenimiento, y prefieren que estas propiedades sean focos de infección y pestilencia.

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