jueves, 6 de noviembre de 2014

Amor «a pasto»

He dicho antes que hay dos movimientos internacionales que se imponen por la fuerza de los votos o por el reconocimiento de la jurisprudencia: la aceptación del matrimonio homosexual y de la marihuana para usos medicinales o de consumo personal limitado. El crecimiento de las poblaciones que en uno y otro caso participan de esas inclinaciones o tendencias es demasiado significativo, y no es posible pasarlo por alto. Hay minorías tan «grandes» que es ineludible atender, independientemente de que se esté de acuerdo con su forma de vivir. La protección de los derechos de las minorías es una de las señas de identidad de la democracia, y estos casos no pueden ser la excepción.

Dejemos la histeria y los prejuicios a un lado, y reconozcamos el derecho humano a la búsqueda de la felicidad en el amor, en la forma en que se presente. Aprovechemos el saber actual, para ajustar las normas sociales y legales de acuerdo con la realidad científica acerca del consumo de sustancias, para beneficio de los que sufren o de quienes buscan sensaciones de manera controlada y no perjudicial a otros.

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