«Víctimas» no tan inocentes

No se me malentienda: no justifico el atropello de ciclistas o peatones por parte de conductores. Pero, hay un cierto engreimiento en unos y otros que da lugar a accidentes viales. Si bien hay desconsideración de los conductores, también la hay de los ciclistas, a veces hasta temeraria. Hace poco vi a uno cruzar una intersección con la luz verde para el tránsito vehicular en la otra dirección. En mayo de este año, en plena Gran Vía en Madrid, un ciclista bajaba a toda velocidad por una de las aceras, y por poco me golpea.

Y es que algunos parecen pensar que tienen privilegios en su desplazamiento por la zona urbana, supongo que por dedicarse a un ejercicio «ecoamigable», como se ha dado en llamarle. Precisamente porque su vehículo les permite ciertas maniobras que los autos no pueden ejecutar, los ciclistas abusan de ello y las realizan en abierto menosprecio de la seguridad propia y ajena.

Algo similar ocurre con los que se dedican a trotar por avenidas y calles. Lo hacen de forma imprudente en cuanto a horas y lugares, propiciando con ello la ocurrencia de accidentes desgraciados. Las zonas urbanas están muy congestionadas de peatones y vehículos de motor. Si a ello hay que agregarle el estar pendiente de gente que se ejercita en las vías públicas desde tempranas horas de la mañana -- incluso cuando no ha salido el sol --  y de ciclistas imprudentes, las condiciones están dadas para desgracias innecesarias en nuestras vías públicas.

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