El Vaticano debe repasar el catecismo.

Como suele ocurrir con las cosas de la Iglesia Católica, su respuesta oficial a la pederastia en sus filas ha sido lenta e insatisfactoria.  Lo que ha trascendido de las nuevas normas canónicas dista mucho de lo que se esperaba para atender una situación tan grave y prolongada.  Evidentemente, hay todavía una resistencia a llegar hasta las últimas consecuencias en este asunto, y lo que se procura es paliar el daño con medias tintas y parches.

Hace falta un verdadero «dolor de corazón» y un «propósito de enmienda» sincero, de manera que se pueda «cumplir la penitencia» adecuada.

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