jueves, 5 de noviembre de 2015

El mal de la colonia

Entendiendo el planteamiento de estricto Derecho sobre la inequidad con la que Estados Unidos trata a Puerto Rico en la asignación de fondos de Medicare y Medicaid -- a pesar de que se paga la misma contribución que las demás jurisdicciones de ese país -- me parece que resulta más productivo concentrarnos en reestructurar nuestro sistema de prestación de servicios de salud para que sea más eficiente y económico, de suerte que lo podamos costear, principalmente, con nuestros propios recursos, y no sigamos dependiendo de manera tan extrema de los de los americanos.

La reiterada negativa del gobierno de Estados Unidos a acoger el planteamiento de paridad es más que elocuente. Somos una colonia de ese país, por lo que estamos a su arbitrio y capricho. Discriminan contra nosotros porque tienen el poder absoluto sobre este «territorio», y no se sienten obligados ni legal ni moralmente a tratarnos justamente.

Si tuvieran la inclinación de hacerlo, habrían actuado conforme al Derecho Internacional, reconociendo nuestra independencia hace décadas.

He ahí el mal que nos aqueja.

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