Entradas

Mostrando entradas de julio, 2020

Abel y «Tata»

Abel hace «pasar las de Caín» para que se le elimine de la política activa, y María Milagros espera un milagro que la salve de la ruina política en la que se encuentra. A ambos parece que habrá que «matarlos en la raya» porque no se quieren dar por aludidos, aun cuando el primero  está en la antesala del penal y la segunda va por ese camino. Pero, a pesar de dictámenes judiciales en uno y otro caso, ellos pretenden campear por sus respetos, como si estuvieran libres de polvo y paja o que lo sucedido fueran «pajitas que le caen a la leche». Como no tienen sentido del decoro, les parece que todo puede seguir igual y que todavía son presentables en sociedad. El país tiene en sus manos el próximo noviembre hacer lo que de otra manera no ocurre.

¡La victoria alcanzada!

La fecha emblemática de hoy cambió la Historia para siempre, pues desencadenó una serie de sucesos con repercusiones insospechadas hasta nuestros días. Una pequeña isla del Caribe asumiría un papel protagónico en la escena mundial, enfrentando con éxito al imperio más poderoso del planeta. Mas, no ha sido solamente una gesta defensiva extraordinaria, sino que, contra todo pronóstico y ataques despiadados por todos los frentes, la Cuba revolucionaria ha desarrollado una sociedad ejemplar en muchos aspectos, que en esta pandemia se han hecho visibles como nunca antes. Definitivamente, los que estuvieron dispuestos a morir por esa patria han vencido.

La vieja manía de negar la verdad

Negar lo que a fin de cuentas se ha de saber es una táctica estúpida por parte de los políticos puertorriqueños y de otras latitudes. Entendible pero estúpida porque la poca credibilidad que se podría tener se esfuma «más rápido que ligero». Entonces, ya no se puede alegar un error de buena fe, pues se afirmó la mentira a sabiendas y a pesar de que se tuvo la oportunidad de rectificar a tiempo. Vivimos en un mundo en el que es casi imposible hacer algo sin que se sepa y, más aún, esté documentado o fijado de manera fidedigna e inequívoca, a la vista de todo el mundo. Negar un hecho es inútil. Se podrá discutir con más o menos acierto la interpretación de ese hecho, pero su ocurrencia, muy pocas veces. Todavía hay muchos que no se han acostumbrado a esa realidad, y obran a espaldas de ella. Las consecuencis las vemos diariamente en la prensa, la televisión y los otros medios de comunicación de masas. Y van del descrédito general hasta la condena del sistema que administra la justicia.

«Cuba y Puerto Rico [no] son...»

Cuba sigue siendo ejemplo para Puerto Rico y muchos otros países en esta hora de «valor y sacrificio». A pesar del asedio genocida del imperialismo de Estados Unidos, Cuba, no solo resiste, sino que produce para sí y comparte ejemplarmente en esta pandemia de lo que tiene con el resto del mundo, pobre o rico. Puerto Rico, país pedigüeño por excelencia, se sienta a esperar las consabidas «ayudas federales» del Imperio que lo sojuzga y lo humilla hasta el punto de ventilar públicamente el poder que tiene de venderlo a otro país en pleno siglo XXI. Aquí no producimos una idea original, y dejamos que los americanos piensen por nosotros. De manera que siempre vivimos a la espera de las instrucciones y órdenes de Washington, DC. Así se degenera un pueblo bajo el colonialismo.

El paraíso perdido

Hace tiempo, Florida se convirtió en una especie de Edén para miles de puertorriqueños que, por distintos motivos, se sintieron fuera de sitio en nuestra tierra y creyeron que aquella era mejor en todos los aspectos. Muchos consideraban que quedarse aquí era casi una moronería, cuando el «paraíso terrenal» estaba tan cerca, y se congratulaban de lo «listos» que habían sido. Pero, el paraíso tiene más de una serpiente. Y ahora la ameba «comecerebro» se une al Covid-19 para hacer estragos en uno de los estados más contagiados del país más contagiado del mundo. Y no parece haber forma de revertir esa situación. Ni hay vuelta atrás. Tanto nadar, para morir en otra orilla...

El desastre reglamentario: 30 años después

Sé de lo que hablo. Hace 30 años que desde la Oficina del Secretario de Justicia de Puerto Rico estuve a cargo de poner al día los reglamentos gubernamentales de acuerdo con una ley recién aprobada. Por varias razones, fue una labor más complicada que lo que tenía que ser. Así que no me sorprende el estado de situación que se informa al respecto. Los malos hábitos y las malas prácticas no mueren fácilmente; es más, se resisten a hacerlo. No hay ni siquiera dentro de las esferas del Poder Ejecutivo conciencia de la importancia de los reglamentos. De ahí su descuido. Muchos de los problemas que terminan en los tribunales -- y allí terminan mal - se deben a la situación desastrosa de los reglamentos de las agencias gubernamentales. Se gobierna al margen de la legalidad, en ausencia del complemento jurídico de la ley para su instrumentación o con uno fallido. Lo sabemos y no nos importa. Así es nuestro supuesto estado de Derecho.