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No erais vos quien ayer decíais...

  La gente de Estados Unidos, tan ofensivamente jactanciosa acerca de sus instituciones de toda clase, han tenido lo que ellos llaman a rude awakening,  cuando casi de la noche a la mañana han despertado en lo que, para todos los efectos prácticos, es una dictadura. Luego de muchas décadas de mirar por el encima del hombro y con olímpico desdén a  países latinoamerianos o de otras latitudes con ciertos regímenes, ahora resulta que el estado de Derecho en USA se ve vapuleado casi impunemente por un demagogo demente. Así que los americanos del norte andan locos y sin idea de qué hacer que no sea quejarse impotentemente ante el desmantelamiento de su tan cacareada democracia y sus checks and balances y otras salvaguardas constitucionales. La comedia televisiva nocturna intenta sublimar la tragedia en la que están sumidos, co n el ejemplo actual de «reír para no llorar». El karma no perdona.

El papel triste de la gobernadora

  Decir ante el mundo que uno no hace lo correcto moralmente, por temor a perjudicarse económicamente, es confesar la más grande de las miserias humanas. Eso es lo que ha confesado públicamente la gobernadora de Puerto Rico ante la embestida de Donald Trump a la gobernanza democrática y del estado de Derecho. Como gobernar a Puerto Rico dentro de la subordinación colonial consiste en hacer lo que Estados Unidos diga y adminsitrar - casi siempre mal - los fondos del gobierno federal, la pobre infeliz que ocupa por ahora La Fortaleza ha hecho la más patética de las admisiones: su propia nulidad. Lo más significativo del caso es que la de aquí se ha jactado de la buena relación que tene con el de allá,y no se atrve ni a expresar mínimamente una discrepancia.Tampoco puede decir que con la estadidad esto no ocurriría, pues sus contrapartes allá están en la misma situación. Excepto que algunos allá han tenido el valor de protestar, aunque inútilmente, frente a la dictadura trumpista, y l...

La demencia otra vez

  La esperanza es que Trump implosione. El hombre, claramente insano mentalmente, lleva dentro de sí la semilla de su propia destrucción. Como no conoce límites, irá tan lejos en su locura, que no habrá quien lo siga. Dentro y fuera de su país tendrá tantos adversarios y enemigos, que será imposible para él funcionar con los demás, e individuos y naciones lo evitarán. De una u otra manera, Estados Unidos tendrá que sacarlo de la presidencia porque el caos creado por él se le hará insostenible. Todo esto era previsible. Si en su primera presidencia dio amplias muestras de desequilibrio mental, era de eserarse que ahora, más deteriorado, fuera peor. Pero, hay países - la Alemania de los años 30 del siglo XX, por ejemplo - que siguen ciegamente, aunque con los ojos abiertos, a un demente que los lleva al abismo. Ya vimos el saludo.

El Maduro mayor y la Maduro menor

  Maduro se debe estar riendo solo. El mundo que se le ha tirado encima por su alegada dictadura hoy contempla asombrado e indignado los actos dictatoriales de Trump. Los que se rasgaron las vestiduras por  las expresiones de Maduro acerca de libertar a Puerto Rico, guardan silencio cobarde ante las amenazas de Trump de usar la fuerza militar contra Panamá y posiblemente Groenlandia, y la económica contra Canadá y México. Acá en Puerto Rico, a escala menor, la seguidora de Trump ensaya estilos dictatoriales con un barnicito de legalidad para, entre otras cosas, proteger a su familia por afinidad. Y muchos ni se sonrojan ante tal falta de escrúpulos. Prefieren seguir condenando a Maduro, para ni criticar remotamente a los yanquis y pitiyanquis.

El blitzkrieg de Donald Trump

  Cuando se escriba la historia de estos días, el 20 de enero de 2025 será algo muy parecido al 1 de septiembre de 1939, fecha en que Hitler desató un ataque relámpago para invadr Polonia y con ello iniciar su campaña de conquista de Europa y el resto del mundo. Ese ataque relámoago se conoció como blitzkrieg. Ayer, Donald Trump comenzó el suyo contra la institucionalidad de Estados Unidos de América, solo que este ha sido en una guerra avisada. Su primer término y la retórica anterior a la elección del pasado noviembre no dejaban lugar a dudas sobre sus intenciones. Ese país lo eligió a sabiendas de lo que se proponía hacer. Por lo tanto, no puede quejarse de los resultados. Un país profundamente racista y xenofóbico, adorador del becerro de oro está muy bien representado al más alto nivel. ¡Que con su pan se lo coman!

Sosera

  El afán de ganar a toda costa en el deporte - "Winning isn't everything; it's the only thing", reza el catecismo de Vince Lombardi, otrora profeta  del football   profesional de USA - ha dejado una estela de casos penosos en el deporte, en los cuales individuos talentosos,luego de su endiosamiento, terminaron en la ignominia y el olvido, como los proverbiale sídolos con los pies de barro. Todos los años para estas fechas de premiación en el baseball de Estados Unidos recordamos  a quienes integran el Hall of Shame , por su exclusión de Cooperstown basada en la trampa de usar sustancias para aumentar artificialmente su rendimiento físico. Este año, Sammy Sosa ha tenido que conformarse con un tardío premio de consuelo del equipo Chicago Cubs, que no ha hecho otra cosa que revivir el recuerdo de su infamia. En el turno al bate más importante, que es el del juego de la vida, se ponchó con las bases llenas.

Playing for the Bleachers

La Legislatura PNP acaba de hacer la jugada para las gradas: pedir oficialmente la estadidad a base de los mandatos reiterados en consultas plebiscitarias. Con ese aguaje, ya pueden dedicarse a otras cosas. En momentos en que estamos entre  una invasión  libertadora venezolana - una broma por otra - la gobernadora pide protección de un Imperio que está a punto de deshacerse de nosotros por otros medios. Mientras tanto, la legisladora  de la Dignidad cacarea por otro cielo que se nos viene encima: los espectáculos no aptos para menores que necesitan advertencias gubernamentales para los incautos. Una medida presentada jugando para los bancos de las iglesias y otras «organizaciones con base de fe». Pero, esto es lo que ocurre cuando el poder legislativo no tiene verdadero poder porque ese está en otra parte. En algo hay que entretenerse... «¡Ay, bendito, mi pueblito!».