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¿De acuerdo?

El llamado estadolibrismo en Puerto Rico siempre se ha caracterizado por el disimulo y el eufemismo, recursos para disfrazar su naturaleza colonial. Es parte del legado muñocista, que no muere en el seno de una colectividad política anquilosada y esclerótica. Ante la falta de poderes, se adopta un discurso para dar la impresión de que se llega a «acuerdos» con la metrópoli o que se «coordina» con ésta. Nuestro Secretario de Estado habla en estos días de que, para facilitar una mayor exportación de productos puertorriqueños, se «coordina» con la Oficina de Comercio de Estados Unidos. Entiéndase que pide autorización y consulta cada paso con los americanos, quienes tienen la última palabra en cualquier gestión comercial que pretenda hacer el gobierno de Puerto Rico. Puerto Rico solo puede llegar a acuerdos con otros países, si Estados Unidos está de acuerdo. Supongo que esto es parte de la «soberanía» del ELA de la que habla Rafael Hernández Colón en su reciente libro...

Una bandera plantada...a media asta

¿En qué quedamos? Por un lado se publica que se espera que el año próximo el consumidor puertorriqueño cuente con arroz cultivado en nuestra tierra , y por otro, se anuncia que en una actividad promocional de productos puertorriqueños en Epcot Center se incluirá el Arroz Rico . ¿Dónde se ha estado sembrando ese arroz? Porque, hasta donde sé,  esa empresa lo que hace es importar arroz que termina de procesar en Puerto Rico, pero eso no lo convierte en un producto de nuestro país. Esto luce como una falsa representación, que habla muy mal de nuestro país, sobre todo en una actividad con el aval del Gobierno de Puerto Rico. De la calidad de algunos de los productos de nuestra industria alimentaria que se anuncian como participantes, mejor ni hablar. Dudo mucho que, luego de que los prueben, los 1,500 chefs se decidan a utilizarlos en sus recetas y los 2,000,000 de turistas a volver a consumirlos.

Así no salimos del hoyo

Para esos que se pasan diciendo que hay demasiados empleados públicos, ahí tienen el dato de que solo hay 211 trabajadores de Obras Públicas para reparar los hoyos en las carreteras del país. Un chusco diría que cualquier carreterita en Puerto Rico  tiene  211 hoyos, así que imagínese el lector la desproporción entre la necesidad y la posibilidad de atenderla. Este es un ejemplo de las consecuencias de eliminar plazas de trabajo o no llenarlas indiscriminadamente, en aras de cuadrar el presupuesto gubernamental a gusto de las casas acreditadoras. No se gobierna bien reduciendo gastos de funcionamiento y nóminas a base de porcentajes establecidos para lograr determinado resultado matemático, de espaldas a realidades muy concretas. Si eso es lo que enseñan en Cornell y Stanford, estamos jodidos.

La otra «comida chatarra»

Continúa el lloriqueo empresarial boricua. Ahora le toca el turno a los importadores y mayoristas de alimentos, a quienes, como al pollito, se les viene el cielo abajo y nos pronostican una hambruna africana, todo porque tienen que pagar la patente nacional y la energía eléctrica. O sea que, si no fuera por eso, estarían boyantes y no tendrían que despedir empleados ni reducir sus inventarios. ¡Sí, Pepe! Esta gente nunca admite los errores que como empresarios cometen, y que los llevan a situaciones precarias o hasta la quiebra. Para ellos, la culpa de todos sus males la tiene el gobierno de turno, con su pretensión irrazonable de que paguen impuestos y los servicios públicos. Quizá si no importaran y distribuyeran tanta bazofia Made in USA para venderla cara, les iría mejor...

Los malos y los peores

Dos noticias recientes demuestran que el mal gobierno en Puerto Rico se da por partes iguales entre los dos partidos que se turnan en el poder. La Oficina del Contralor ha denunciado el desuso en el Departamento de Educación de un equipo valorado en miles de dólares desde 2005, es decir, en la gobernación de Aníbal Acevedo Vilá. Ahora también sabemos que, desde 2006, durante la incumbencia de Acevedo Vilá , se había advertido de los problemas del acuerdo entre el Departamento de Hacienda y Doral Bank que ahora han estallado. Como puede verse, mucho antes de que Fortuño llegara a la gobernación ya se habían gestado estos -- y sabe Dios cuántos más -- desaciertos en el gobierno. Por supuesto, no se trata de defender el desastre que representó la gobernación anterior, sino de adjudicar equitativamente la responsabilidad compartida por la debacle actual, cosa que, por terquedad partidista, muchos se niegan a hacer.

La traición de la generación del 40

Estos llamados a los sindicatos, tanto en el sector público como en el privado, a dialogar por parte del sector patronal tienen mucho de hipocresía y manipulación.  La conversación gira en torno de cuánto de su salario y otros beneficios deben ceder los empleados, obreros o trabajadores, mientras los dueños o jefes continúan dándose la gran vida, a pesar de la «crisis». Porque, francamente, no veo que la gerencia se afecte gran cosa en su nivel de vida: siguen yendo a los mejores lugares, comiendo la carne más cara y disfrutando de lujos, mientras sus empleados tienen que hacer grandes sacrificios para tener una vida digna. El día en que la clase gerencial esté dispuesta a ceder alguno de sus privilegios podremos creer en la verdad de la crisis. Pero, si hay dinero para safaris familiares con invitados gubernamentales, debe haber dinero para no despedir empleados y hacerle justicia salarial. La crisis no es otra cosa que una excusa para la explotación y la burla de la legislación...

Obama se abochorna

Los que creen en la fantasía de que Estados Unidos de América es la sucursal del Cielo en la Tierra deben enterarse de la comparecencia patética de Barack Obama ante la cumbre de familias trabajadoras organizada por la Casa Blanca. El pobre hombre ha pasado el bochorno de tener que reconocer ante sus invitados que el país que se vanagloria tanto de tantas cosas no provee por ley nacional el derecho a licencia por maternidad con sueldo. Igual que en Omán y Papúa Nueva Guinea, los otros dos lugares en el planeta con esa dudosa «distinción». Como en tantas otras cosas, los que han impuesto sus condiciones en este asunto son los empresarios en esa capital del capitalismo cada vez más salvaje. ¡Qué distinta la situación en Francia, donde se privilegian la maternidad y los derechos de los trabajadores! Precisamente, escribo desde París, donde nuestra hija disfruta de un estado de Derecho muy ventajoso en su vertiente laboral, que le permite estar con su hijo durante un tiempo razonable, si...