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Yo también soy «bloguero» disidente.

Jimmy Carter se reunió con unos blogueros cubanos, parte de los opositores al régimen. Muy bien. Pero, yo, que tengo tres blogs , uno de ellos en inglés, no he recibido un acercamiento del ex Presidente, para que nos reunamos a conversar. Quizá es que los ha leído - el hombre sabe algo de español - y conoce mi forma de pensar. Yo también soy de la disidencia en esta isla del Caribe, colonia más que centenaria de la metrópoli norteamericana. Estoy seguro de que Carter y yo tendríamos mucho de qué hablar. Así que, la próxima vez que él quiera darse una vuelta por el Caribe, con mucho gusto lo recibiré en mi casa, y les contaré a los lectores de éste y los otros dos blogs de ese intercambio...

"Here come da [federal] judge"

Dejando a un lado los méritos de la controversia acerca del otorgamiento del contrato para la inspección de furgones en nuestros puertos, hay que puntualizar la intervención del Tribunal de Estados Unidos en Puerto Rico, el cual ha detenido temporeramente esta gestión del Gobierno de Puerto Rico. Como se sabe, en la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos, los asuntos aduaneros - como casi todo lo demás - son de la llamada «jurisdicción federal». Por lo tanto, al igual que en otras instancias, cada vez que a alguien no le gusta una decisión puertorriqueña, va corriendo a esa Corte, habla en inglés y un juececito anula la voluntad del pomposamente llamado «Estado Libre Asociado de Puerto Rico». ¡Y todavía hay quienes insisten en hablar de autonomía o hasta de soberanía, con relación a la situación política imperante en nuestro país!

¡Oh, Canadá!

La prensa da cuenta de una charla del Cónsul de Canadá a unos estudiantes universitarios, en la que se resalta el interés de ese país en aumentar  su relación comercial con la América Latina. Llama la atención lo poco que figura Puerto Rico en esos planes. Subsumido en Estados Unidos para fines internacionales, nuestro país es pasado por alto en múltiples foros y gestiones. Como se nos considera una «región» de ese país, no se nos atiende de manera particular, pues se entiende que nuestros intereses están bien protegidos y representados por los americanos. Not really. El otro factor que contribuye a que se nos pase por alto es nuestra incapacidad para decidir las cosas más sencillas, pues para todo hay que pedir autorización o permiso del gobierno de Estados Unidos, cosa que nunca es prioridad para ellos. Por lo tanto, resulta muy pesado entrar en tratos con nuestro gobierno «manco», uno que ni siquiera tiene la potestad de decidir quién entra o sale de nuestra isla. Así de li...

Una falsa democracia

Tengamos las cosas claras, sobre todo, los extranjeros que leen este espacio allende los mares. En la discusión actual acerca de unas consultas plebiscitarias sobre la futura relación entre Puerto Rico y Estados Unidos se plantea un falso concepto de la democracia, cuando se pretende que la situación actual figure en la papeleta de votación. El llamado Estado Libre Asociado de Puerto Rico es un eufemismo con el cual se ha disfrazado la colonia desde hace 60 años. El coloniaje, además de ser intrínsecamente indigno, es ilegal, de acuerdo con el derecho internacional. Por lo tanto, no puede ser una opción válida para nuestro pueblo. Aunque, normalmente, en las democracias hay plena participación de candidatos y opciones políticas, en este caso, el problema - que es la colonia - no puede ser parte de la solución. Sólo el Partido Popular Democrático, gestor de esta monumental engañifa hace seis décadas, se aferra irracionalmente a la inclusión del ELA en un plebiscito, para ser consecuente...

Viejo sí, bruto no

Vuelve la cantaleta y el lloriqueo por los que han emigrado, haciendo énfasis en que jóvenes profesionales se han ido, dejando a esta isla en un supuesto desamparo, es decir, que pronto sólo habremos «viejos brutos» en el país. Pues, como uno de ésos, no me parece mal. De hecho, siempre he creído que, mientras más gente se vaya, más cómodos estaremos los que permanezcamos. Francamente, como dice la canción, «no hay cama pa' tanta gente». Bromas aparte, no comparto esa visión apocalíptica. Las fuerzas sociales tienen mecanismos naturales que equilibran estos desarrollos. No hay que entrar en pánico. Los que estamos, somos perfectamente capaces de atendernos. Vivimos en una sociedad en la que la gente dura más, siendo todavía razonablemente productiva. Puerto Rico no se va a convertir en un asilo de ancianos gigantesco, ni un país de personas incompetentes. Muchos de los que ahora se van se darán cuenta de que «El Dorado» no existe, y ansiarán volver. Algunos no podrán, y vivirán la ...

¡Lo prefiero!

Me parece que hay cierto desenfoque en la discusión de si se deben autorizar los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional para consumir alimentos en los establecimientos de «comida rápida». La objeción se basa en que la oferta culinaria de esos negocios no es muy saludable, en términos dietéticos o nutricionales. Cierto es, pero, la realidad es que casi todos ofrecen opciones más saludables o menos perjudiciales. Con el paso del tiempo, la hamburguesa y la pizza tradicionalmente «tapa arterias» conviven con la ensaladita y las papas asadas. Como en tantas otras cosas, le corresponde al individuo limitar su consumo de lo potencialmente dañino, evitando acudir con demasiada frecuencia  a esos negocios y escogiendo mejor lo que consume. Nuestras fondas y otros comeivetes no son precisamente modelos de perfección nutricional. La tarjeta del PAN se usa en los supermercados, donde abundan productos de dudosa calidad y nutrición. El Estado no puede vigilar a la población que ...

«No jugarás.»

Pensándolo bien, el gobierno debe permitir que los comerciantes «cristianos» no tengan que arriesgar su alma por el «pecado» de vender el IVU-Loto en sus establecimientos. Si ellos sienten que ofenderían a Jehová con algo así, hay que respetarles esa creencia, antes de que alguno se inmole en las escalinatas del Capitolio o las más modestas de la Lotería. Estoy seguro de que estas almas nobles nunca han violado la ley de los hombres, aunque sea de segunda categoría, comparada con la del Señor. Esta buena gente rendirá sus planillas de contribuciones escrupulosamente, y no osaría vender a sobreprecio, rehusarse honrar una garantía o incumplir cualquier norma de protección al consumidor. En fin, gente tan casta y pura merece que se le exima de la blasfemia de participar de una lotería del Estado.