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La fatalidad puertorriqueña

En un país tan desquiciado como éste, publicar que faltan tres asesinatos u homicidios para empatar la cifra del año pasado es casi una invitación a que hoy mismo se produzcan.  Como nos encantan la competencia y el establecer marcas, los delincuentes profesionales y los ocasionales se motivarán para elevar esa cifra fatídica a niveles nunca antes alcanzados. Humor negro aparte, que en un país de la población del nuestro - 4 millones, más o menos - se registren consecuentemente alrededor de 900 asesinatos u homicidios todos los años es un desastre social.  La droga y otros problemas de salud mental han sumido a Puerto Rico en una crisis de violencia en que, tanto en la casa - en el ámbito doméstico - como en la calle,  se quita la vida con pasmosa crueldad y frecuencia, sin que haya remedio a la vista.

Las bragas de Hillary

Estados Unidos, mentiroso como él solo, nos quiere hacer creer que su preocupación por la publicación de la información en Wikileaks es por la «seguridad nacional», mantra con que pretende siempre encubrir toda su pocavergüenza dentro de sus fronteras y alrededor del mundo.  Lo cierto es que lo que le molesta es la revelación de la hipocresía con la que funciona en la escena internacional y el desprecio o menosprecio que siente por el resto del mundo.  Si alguien tenía dudas sobre el particular, ahora ya no las puede tener. A nosotros en Puerto Rico, que «vivimos en las entrañas del monstruo, y lo conocemos», no nos pueden extrañar   estas actitudes y proceder.  Estados Unidos no aprecia ni quiere a nadie fuera de sus fronteras, pues, para ellos, los demás somos inherentemente inferiores, aun la gente blanca de algunos de sus aliados europeos y otros países desarrollados.  Hillary Clinton y sus antecesores han quedado en paños menores ante el mundo, and it's ...

El infierno de las ventas

Ya comienza el «lloriqueo» anual de los comerciantes, los hoteleros y otros dentro del sector privado, por las ventas o la insuficiencia de éstas.  Yo no le creería mucho a esta gente, pues nunca he conocido a un empresario que diga sentirse satisfecho con la forma en que va su negocio: siempre quieren más, y le parece poco lo que tienen.  Son quejosos profesionales, que reparten culpas pero nunca asumen las suyas por haber puesto un negocio abocado al fracaso, vender una mercancía de mala calidad, ofrecer un mal servicio y cobrar muy caro. Cuando yo era menos viejo y más desfachatado, solía ir a las tiendas y, cuando me decían el precio de un artículo, preguntaba: «¿Y, esto, además de oro, que tiene?», broma que no siempre era entendida y nunca era bien apreciada.  Ya no lo hago porque todo tiene «oro»... Un poco de modestia no nos vendría mal.

La regla de la mejor prueba

Dicen bien quienes afirman que una foto vale por mil palabras. En estos días, unas fotos publicadas en un diario dan un mentís rotundo a lo que se supone que ilustran. La noticia de que el volumen de pasajeros en nuestro aeropuerto internacional en la semana que concluye hoy llegó a 185,000 estaba acompañada de dos fotos, una de las cuales mostraba - algo borrosamente - a dos o tres personas que caminaban por un largo y vacío pasillo del aeropuerto. La otra era de un señor sentado junto a otros asientos vacíos. La otra noticia es la de unas parrandas navideñas ofrecidas por una tuna en el Tren Urbano. La foto demuestra que eran más los miembros del grupo musical que los pasajeros en el vagón. Mis lectores consecuentes saben que sostengo que el Tren es un fracaso y las ampliaciones en el aeropuerto un despilfarro. La fotos me dan la razón.

Un viernes verdaderamente negro

El país se ha amanecido en las tiendas, comprando supuestas ofertas ventajosas en cuanta chuchería hay bajo el sol.  Manipulado por una incesante publicidad comercial, desde hace varios años se le ha convencido de acudir a las tiendas a partir de la medianoche del Día de Acción de Gracias.  El comercio ha impuesto las reglas del juego, el Estado ha reculado en su función de proteger a la fuerza laboral, y ha pasado a ser un himen complaciente de la avaricia y la grosería de los grandes intereses comerciales.  Claro es que se trata de una moda importada de Estados Unidos, que hemos adoptado con nombre y todo: Black Friday, y que las sucursales de esas empresas americanas han implantado en nuestro país. Dondequiera que se haga, la práctica es lesiva a la dignidad de los clientes y los empleados, sometiéndolos a unas condiciones absurdas para comprar y vender una mercancía.  Porque, ¿qué sentido tiene decretar una rebaja en el precio de un artículo, si se compra de ma...

Algo mejor

Me parece plausible la iniciativa de la Policía de, nuevamente, en estos días pre navideños regalar candados para armas de fuego a quienes presenten su licencia de posesión.  Han sido muchas las tragedias de niños que se matan o matan a otros, sin querer, con armas en las casas de familia.  Creo, sin embargo, que lo que procede es enmendar la Ley de Armas para requerir que, como parte de los deberes que conlleva tener un arma de fuego, toda persona que la posea le coloque un candado mientras no la esté usando y la tenga guardada. De esta manera, se evitarían muchas muertes accidentales y se fijarían responsabilidades penales por su inobservancia.

Una pavada

La noticia de que ha habido un incremento en la venta de pollo para la cena de Acción de Gracias, frente a una disminución del pavo, me alegra.  La realidad es que el pavo es algo más ajeno a nuestra cultura, algo importado de las costumbres americanas, y a pesar del mucho tiempo que llevamos copiando esa tradición de allá, en el fondo, no la sentimos nuestra. El pollo, por otro lado, es algo más criollo.  En la gastronomía boricua, nada más típico que el arroz con pollo, desde tiempos remotos, y cosas como los chicharrones de pollo, en época más reciente.  De manera que ahora que la situación económica se ha tornado muy difícil, los puertorriqueños redescubrimos el pollo y dejamos a un lado el pavo importado y carísimo. Ojalá continuemos dejando otras costumbres ajenas, y regresemos a nuestras raíces de pueblo caribeño y latinoamericano.