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Más boquetes que bombas

Ahora que en estos días se habla tanto de los explosivos que se dice fueron encontrados en dos aviones rumbo a Estados Unidos - y con ello la alarma general - muy poco se ha dicho de algo tan malo o peor para la seguridad de los aviones.  Hace poco, un vuelo doméstico de American Airlines , luego de media hora en el aire y a 30,000 pies de altura, tuvo que regresar al aeropuerto, cuando se le produjo un hueco de dos pies por un pie en el fuselaje, y el cambio de presión dentro activó las mascarillas de oxígeno.  Los expertos opinan que ese hueco se produjo a partir de una fisura existente previa al vuelo.  Se sabe además que otros dos vuelos recientes han tenido percances similares.  Evidentemente, se trata de aviones que ya no estaban en condiciones de continuar volando y que no fueron revisados minuciosamente o el afán de lucro pudo más que las consideraciones de seguridad. Por mi parte, le tengo más miedo al «terrorismo» capitalista que a todos los demás juntos....

Una lección de economía básica

Se registra un mínimo crecimiento en el gasto del consumidor puertorriqueño, pero ello podría deberse al aumento en los precios.  En otras palabras, no es que compremos más, sino que compramos más caro.  No hay duda de que en una economía de mercado  la demanda por bienes y servicios es fundamental, mas en la nuestra, aquejada de un gran desempleo y sub empleo, esa demanda se contrae significativamente, pues no se cuenta con el ingreso para sostenerla.  Aun el crédito, como factor que permite la adquisición de bienes y servicios, tiene como límite la capacidad de pago.  El aumento en las quiebras personales refleja el abuso del crédito en esta sociedad enfermizamente endeudada. La economía sólo se activará con la creación de empleos permanentes y razonablemente remunerados, que le permitan a la gente gastar con la confianza de que cuentan con la capacidad de pago.  Un gobierno que, para conjurar su déficit, deja cesantes a miles de padres de familia y un ...

Los «lodos» de hoy

Hace cerca de 20 años, en Puerto Rico se comenzó a propagar la idea de que el gobierno - con sus leyes, reglamentos y normas -  era un obstáculo para el progreso económico, y que era necesario que se convirtiera en un «facilitador» de la gestión privada, verdadero motor de ese progreso.  El gobierno de turno acogió ese discurso, y entonces comenzó el desmantelamiento de la función reguladora del Estado, mediante la derogación de leyes y reglamentos a granel o su considerable debilitamiento.  Elemento central en este disloque fue el asunto de los permisos de construcción, de ubicación y de uso.  Con la prédica machacona de que los trámites de estos permisos eran muy largos y costosos, se llegó a proponer un sistema que los concediera en 24 horas.  Sin llegar a ese absurdo, lo que disparatadamente se llama «permisología» en nuestro país no es otra cosa que un «himen complaciente» de comerciantes y desarrolladores.  Permiso solicitado, permiso concedido. Tod...

El mejor interés puertorriqueño

He dicho antes que las decisiones importantes en la vida puertorriqueña no deben hacerse, principalmente, a base de si con ello se reciben más o menos fondos del gobierno de Estados Unidos.  Una vez más, se le plantea al país el asunto de aumentar la edad mínima para el consumo de alcohol, de 18 a 21 años, para que seamos elegibles para recibir millones de dólares que se puedan usar en el mejoramiento de nuestras carreteras. Me parece, cuando menos, feo que discutamos este asunto en estos términos.  El criterio rector debe ser si es lo mejor para nuestra sociedad, independientemente de la cuestión de los fondos federales.  Más de 500 años de coloniaje nos ha hecho tan dependientes, que todo lo vemos a través de ese prisma.  Creamos o no creamos en las bondades de este cambio, es el asunto económico lo que prima en el debate público.  Incluso, se habla de fondos que se «pierden», a manera de reproche por una descuidada gestión administrativa, en vez de señalars...

¿«Protección y Seguridad»?

La Policía de Puerto Rico no pega una.  Además del comportamiento abusivo con los manifestantes pacíficos y las muertes violentas de ciudadanos a sus manos que se han producido últimamente, ahora hay que añadirle el robo de un centenar de armas de su polígono de tiro.  Más allá del robo - que, por supuesto, viene a incrementar el arsenal de los delincuentes boricuas - lo verdaderamente escandaloso es la falta de seguridad en el local donde se guardaban esas armas.  Tras de ser un lugar apartado y oscuro - cosa que facilita el crimen - sólo dos guardias lo custodiaban y no había cámaras de seguridad.  ¡ Hombre, lo único que faltaba era que pusieran un anuncio en el periódico dirigido a los ladrones! Si no fuera porque, evidentemente, el superintendente Figueroa Sancha es «intocable», es como para que lo destituyan inmediatamente...o lo manden de plantón a Isla de Cabras.  Tanto sacar pecho como ex agente del  FBI, y ahí tienen esa negligencia monumental.

Entierros en venta especial

No hay duda de que la crisis económica ha golpeado a todos los sectores.  En el caso de los cementerios, adicionalmente, la cremación les ha hecho un «hoyo».  La mejor prueba es este anuncio a página completa, que comienza diciendo: «El cementerio más cerca de usted, ahora a su alcance con esta tremenda oferta», y procede a detallar el plan de pagos - nunca estuvo mejor empleado el concepto de lay away - y demás ventajas. El hecho de que un cementerio recurra a una propaganda burdamente comercial demuestra el grado de desesperación, ante un bottom line que amenaza con estar seis pies bajo tierra.  Un anuncio así, tan poco «fúnebre» o asociado con la solemnidad de «la última morada», nos da la medida justa de hasta dónde ha llegado la comercialización de la vida y, en este caso, la muerte en nuestra sociedad. ¿Qué será lo próximo?  ¿Descuentos por el peso de los cadáveres?  

¿Quién mató a Georgina Ortiz?

Sigue pasando el tiempo, y el homicidio o asesinato de doña Ginny Ortiz continúa envuelto en un denso velo de misterio.  Más de dos meses después, nada se dice siquiera de cómo anda la investigación.  Lo que en principio pareció un caso sencillo, parece haberse complicado de forma extraordinaria.  De las tres versiones que se alega que dio la empleada doméstica no se han ofrecido detalles.  Nada se ha dicho de lo que reveló la autopsia.  No sabemos la hora aproximada de la muerte.  Tampoco se habla de la presencia allí del entrenador personal de la occisa ese día.  No se sabe qué pasó con los hombres que trabajaban en la azotea del edificio, investigados a instancias de la empleada doméstica.  En fin, hay un sorprendente hermetismo oficial acerca de este caso, que contrasta marcadamente con la información que normalmente se brinda en circunstancias parecidas. ¿Por qué?